Una frase en el momento correcto vale más que mil repeticiones
- Gustavo Restrepo
- 10 may
- 1 min de lectura
Probablemente has escuchado hablar de las afirmaciones positivas. Decirte cosas buenas frente al espejo, repetir frases motivacionales, escribir lo que quieres manifestar.
Y probablemente también has notado que muchas veces no funciona.

No porque la idea sea mala. Sino porque el momento es incorrecto.
Cuando el sistema nervioso está en modo automático — ejecutando sus programas habituales — es casi imposible instalar algo nuevo. La resistencia es demasiado alta. Es como intentar escribir en una pared de cemento recién construida.
Pero hay momentos donde esa resistencia baja. Donde el sistema queda temporalmente sin sus referencias habituales. Donde hay una apertura real.
Esos momentos no son accidentales — se pueden producir deliberadamente con entrenamiento. Y en esos momentos, una frase precisa puede instalarse en un lugar donde normalmente no puede entrar.
La frase que uso como base es simple: "Soy válido por existir." No como motivación. Como corrección de un programa más antiguo que dice que el valor hay que ganárselo. Cuando esa frase entra en el momento correcto, no se siente como pensamiento positivo. Se siente como algo que siempre fue verdad y que por fin llegó donde tenía que llegar.



Comentarios