El segundo que cambia todo
- Gustavo Restrepo
- 10 may
- 1 min de lectura
Entre el momento en que sientes un impulso y el momento en que actúas desde él, hay un espacio. A veces es apenas un segundo. A veces menos.
Ese espacio existe siempre — pero casi nunca lo usamos porque el sistema nervioso ya ejecutó el programa antes de que lo notáramos.

Lo que propongo es algo muy concreto: empezar a habitar ese espacio. No para reprimirse — eso no funciona y genera más tensión. Sino para simplemente estar ahí, en ese segundo, antes de actuar.
La forma más simple de practicarlo es con cualquier impulso pequeño del día. Cuando sientas ganas de revisar el teléfono sin querer revisarlo — espera un segundo antes de hacerlo. Cuando alguien diga algo que te moleste — espera un segundo antes de responder. No porque la respuesta sea incorrecta, sino para practicar ese espacio.
Con el tiempo, ese segundo se convierte en dos. Luego en tres. Y en ese espacio ampliado empieza a aparecer algo diferente: la posibilidad de elegir.
No es una técnica mágica. Es entrenamiento. Y como todo entrenamiento, los resultados aparecen con la práctica constante, no con entenderlo una vez.



Comentarios